7 Marzo 2007
Dejando a un lado el resultado del partido y las incidencias deportivas del mismo, me gustaría destacar la limpieza del partido que disputaron la pasada noche el Liverpool y el Barcelona en Anfield.
No había visto nunca unos recogepelotas que se apresuraran cuando el contrario es el que tiene prisa (sirva como ejemplo la caradura de los sevillanos), unos aficionados tan unidos (los de ambos conjuntos) y tan amigables unos con otros. Nunca había visto cantando el himno del equipo local a la hinchada visitante, y también es la primera vez que los jugadores de ambos equipos no tienen apenas roce alguno fuera de las faltas de rigor (y tampoco muchas) o las discusiones con el árbitro de por medio.
Por eso quería felicitar a todos los que han hecho posible que, por una vez (y esperemos que sirva de precedente activo) se ha visto un espectáculo de masas en el que la ética se sobrepuso, y de qué manera, a la feroz competencia. Gracias.
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6 Marzo 2007
Día tras día, los viajeros de Metro de Madrid (esa marca que anuncia cada cierto tiempo -cada vez menos- la apertura de nuevas estaciones), los que todos los meses pagamos ¡hasta 80 euros! aunque seamos universitarios (lo del carné ¿joven? hasta los 21 es un escándalo), nos enfrentamos a la agonía de la espera incansable, el juego de ajedrez humano (en el que cada persona ocupa media casilla) y la humillación que acarrea la impotencia todas las mañanas.
Son estas sensaciones algo habitual en los viajeros de la línea circular, la gris, la de los percances, los "problemas ajenos a Metro", los "desalojen el tren", los "este tren sólo circula hasta...". En fin, una serie de despropósitos cotidianos que se ha visto colmada hace unas semanas por un acontecimiento ya no irritable, sino directamente indignante.
Y es que al conductor se le olvidó cerrar la línea, y vino contándonos todos los problemas que traía: que si "vamos a la deriva", que si "nos falla la caja 3", que si "la tracción no tira", que "a ver si no subimos la cuesta..."; todo esto y algo más para luego terminar con un sonoro "avería por causas ajenas a Metro".
Además de la vergüenza del pobre hombre y de la indignación de los viajeros, más que rabia yo vi impotencia. Impotencia porque hay que llegar al trabajo, a clase, al colegio de tus hijos a tiempo. Y luego pide el justificante de la avería... que no, que no, que son causas ajenas a Metro.
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4 Marzo 2007
Ya hay una versión con subtítulos en español circulando por internet, aunque no se la recomiendo a los fans del director de "Pi. Fe en el Caos" porque está grabada del cine y tampoco se escucha bien.
El problema es que el estreno en España, tras múltiples retrasos, parece fijado (ya veremos...) por Warner para el 20 de abril de 2007 con el título "La fuente de la vida". Algunas páginas hablan del 23 de marzo, pero no les hagáis caso; parece que incluso la cosa se podría alargar hasta las puertas del verano.
En fin, seguimos expectantes, y para los que no hayáis visto el tráiler... pinchad aquí.
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4 Marzo 2007
Bernardino González Vázquez acertó ayer en el primer gol del Barça (no era fuera de juego de Zambrotta), y también en el penalty a Ronaldinho y la consiguiente expulsión de Aitor Ocio en el minuto 28 del Sevilla 2 - Barça 1.
El público empezó a pitarle desasosegadamente, como suelen hacer en el Pizjuán (¿para qué mentir?: eso también se hace en cualquier campo de primera...) y el colegiado, del Comité Gallego, decidió expulsar a Giuly (aún no sabemos por qué) y más tarde a Zambrotta (sic). Para más inri, el segundo gol del Sevilla viene de una falta que no es, y en la primera parte el colegiado se comió un penalty clarísimo por empujón a Zambrotta.
En fin, un árbitro tiene que ser mediador, pero este hombre no es la primera vez que se deja influir por cuatro pitidos y dos insultos. Por eso, este año, con él siempre gana el de casa. Por eso, con la presión con que se juega en España, González Vázquez no debería ser árbitro de primera.
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4 Marzo 2007
Otra vez Clint Eastwood nos ha deleitado con una película impresionante. Con la delicadeza de un miniaturista y la rabia del justiciero que fue, Harry el Sucio ha hecho no una película sobre Iwo Jima, sino una recreación (aparentemente perfecta, a raíz de los comentarios de los supervivientes) de una de las batallas más duras de la historia contemporánea.
Sólo quería, desde aquí, agradecer a Clint sus obsesiones, porque son parecidas a las mías, y su buen hacer, sin necesidad de música rimbombante o efectos especiales deslumbrantes (que también los tiene). Iwo Jima se desliza ante nuestra atónita mirada como un cielo de situaciones límite, lleno de nubes negras, pero rasgado por unos cuantos rayos de sol, de luz, de brillo y de esperanza. Ni buenos ni malos, ni listos ni tontos y, si me apuran, ni japoneses ni americanos. Todos los que combatieron en Iwo Jima eran hombres, de igual condición pero no en igualdad de condiciones. Por eso unos ganaron y otros perdieron... o al menos eso se dice.
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4 Marzo 2007
En Srebrenica el contingente holandés de la ONU dejó pasar a los Serbios para que perpetrasen una matanza discriminatoria (genocidio) con los musulmanes que allí se encontraban. La sentencia de la CIJ así lo recoge, aunque no ve ningún culpable en el asunto: «la
decisión de matar a los varones musulmanes en Srebrenica fue tomada por
algunos miembros del ejército de los serbios de Bosnia, pero sin el
control efectivo de la entonces República Federal Yugoslava» (Diario de Navarra).
Hace tiempo se juzgó a los generales que resolvieron matar a 8.000 musulmanes por su cuenta y riesgo, y ahora la pregunta pasa por ver si esa sentencia anterior fue suficiente. Uno de los papeles estelares en la cuestión es el de Holanda, un país a veces tan aséptico que da pena. Holanda, cuna del cineasta Theo van Gogh, asesinado hace un par de años por extremistas islamistas, nunca ha sabido mirar a la cara al pasado.
Dejando a un lado su vergonzosa actuación durante la ocupación nazi que le ha costado tanto reconocer (véase El Libro Negro, de Paul Verhoeven, o léase la "Postguerra" de Tony Judt), los países del Benelux siempre dan la impresión de querer quedar bien con todos. Quizá cuando Holanda dejó pasar a los serbios en Srebrenica sólo quería quedar bien con los genocidas. Quizá su gobierno pensaba que, en un estado de guerra, cosas como esa no trascenderían. Pero nos enteramos.
Y ahora cabe preguntarse qué demonios hacían en Yugoslavia los holandeses, cuya misión fundamental, su objetivo máximo, ya dilucidado hace tiempo, era textualmente "la seguridad de los soldados". "Entonces que se queden en casa", responderán los hijos, los hermanos, los padres de los muertos, justificadamente.
No es una cuestión de moral lo que se está debatiendo en La Haya estos días, sino de política. La decisión de eximir de culpabilidad a Yugoslavia y su Gobierno no es una decisión libre de connotaciones políticas, pro U.E. y pro Balcanes. Y en aras de solucionar el enorme problema de Kosovo.
Algunos han dicho que la decisión se parece a la que hace unos días tomó el Gobierno de España con respecto a la situación de De Juana Chaos. Yo creo que no son compatibles, porque De Juana es un hombre que ha cumplido su condena hace tiempo por esos 25 asesinatos (al margen de que la duración de la misma nos parezca mucha o poca) y, en cambio, en Yugoslavia nadie ha pedido perdón por la barbaridad, por el horror y el desquiciamiento moral y humano de Srebrenica. Parece que todo el mundo se contenta con pasar desapercibido: es una especie de miedo a emponzoñar el pasado el que, en realiad, aliviaría el presente.
servido por moralia
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