Dejando a un lado el resultado del partido y las incidencias deportivas del mismo, me gustaría destacar la limpieza del partido que disputaron la pasada noche el Liverpool y el Barcelona en Anfield.
No había visto nunca unos recogepelotas que se apresuraran cuando el contrario es el que tiene prisa (sirva como ejemplo la caradura de los sevillanos), unos aficionados tan unidos (los de ambos conjuntos) y tan amigables unos con otros. Nunca había visto cantando el himno del equipo local a la hinchada visitante, y también es la primera vez que los jugadores de ambos equipos no tienen apenas roce alguno fuera de las faltas de rigor (y tampoco muchas) o las discusiones con el árbitro de por medio.
Por eso quería felicitar a todos los que han hecho posible que, por una vez (y esperemos que sirva de precedente activo) se ha visto un espectáculo de masas en el que la ética se sobrepuso, y de qué manera, a la feroz competencia. Gracias.
servido por moralia
1 comentario
compártelo
Bernardino González Vázquez acertó ayer en el primer gol del Barça (no era fuera de juego de Zambrotta), y también en el penalty a Ronaldinho y la consiguiente expulsión de Aitor Ocio en el minuto 28 del Sevilla 2 - Barça 1.
El público empezó a pitarle desasosegadamente, como suelen hacer en el Pizjuán (¿para qué mentir?: eso también se hace en cualquier campo de primera...) y el colegiado, del Comité Gallego, decidió expulsar a Giuly (aún no sabemos por qué) y más tarde a Zambrotta (sic). Para más inri, el segundo gol del Sevilla viene de una falta que no es, y en la primera parte el colegiado se comió un penalty clarísimo por empujón a Zambrotta.
En fin, un árbitro tiene que ser mediador, pero este hombre no es la primera vez que se deja influir por cuatro pitidos y dos insultos. Por eso, este año, con él siempre gana el de casa. Por eso, con la presión con que se juega en España, González Vázquez no debería ser árbitro de primera.
servido por moralia
sin comentarios
compártelo