Despropósitos en la línea 6 del Metro de Madrid
Día tras día, los viajeros de Metro de Madrid (esa marca que anuncia cada cierto tiempo -cada vez menos- la apertura de nuevas estaciones), los que todos los meses pagamos ¡hasta 80 euros! aunque seamos universitarios (lo del carné ¿joven? hasta los 21 es un escándalo), nos enfrentamos a la agonía de la espera incansable, el juego de ajedrez humano (en el que cada persona ocupa media casilla) y la humillación que acarrea la impotencia todas las mañanas.
Son estas sensaciones algo habitual en los viajeros de la línea circular, la gris, la de los percances, los "problemas ajenos a Metro", los "desalojen el tren", los "este tren sólo circula hasta...". En fin, una serie de despropósitos cotidianos que se ha visto colmada hace unas semanas por un acontecimiento ya no irritable, sino directamente indignante.
Y es que al conductor se le olvidó cerrar la línea, y vino contándonos todos los problemas que traía: que si "vamos a la deriva", que si "nos falla la caja 3", que si "la tracción no tira", que "a ver si no subimos la cuesta..."; todo esto y algo más para luego terminar con un sonoro "avería por causas ajenas a Metro".
Además de la vergüenza del pobre hombre y de la indignación de los viajeros, más que rabia yo vi impotencia. Impotencia porque hay que llegar al trabajo, a clase, al colegio de tus hijos a tiempo. Y luego pide el justificante de la avería... que no, que no, que son causas ajenas a Metro.
